Por los bajos fondos de mi ciudad

Mañana cumpliré la semana 31 de mi embarazo.
La barriga crece a pasos agigantados. Lo sé porque hace un par de semanas me cabía una camisa blanca a topos rojos de Indie & Cold que suelo ponerme cuando llega el buen tiempo, pero ya la tela se queda tirante en la cúspide de la panza y no me sienta bien, prefiero llevar ropa más holgada.

Comentarios ajenos

También sé que la tripa es grande debido a los comentarios de la gente anónima del barrio, más allá de los consabidos: «¡Qué gordita!» «¡Qué gorda!» o «¡Estás inmensa!» de mis familiares y amigos que, imagino, lo dicen desde el cariño.
Ya tengo la ropa de OVObebé lavada y guardada en la cómoda-cambiador que me trajeron la semana pasada.

La casa Moodelli dijo que el repartidor la dejaría «a pie de calle». No mentía.
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Erase una mujer a una barriga pegada…

Mañana cumpliré la semana 30. Y mi barriga es más que prominente.

Es cierto que no estaba excesivamente delgada cuando me embaracé. También es cierto que siempre he sido de hombros anchos. El caso es que mi barriga crece a lo ancho y hacia adelante, como los ejes X e Y de Fick o ejes principales de rotación del ojo.

El miércoles pasado un buen amigo de Novio que es fotógrafo me hizo un Pregnant Book o fotografías de embarazada. Había visto algunos ejemplos de estos libritos con mujeres semi-desnudas sobre un fondo de postín que no era para nada mi estilo. Mujeres que se ponían sujetadores estilo bandeau y braguitas para mostrar sus tripitas mientras sus novios las miraban con devoción.

Yo no soy nada natural posando en las fotos. Eso el amigo de Novio lo sabe. Pero ante la máxima de «no hay malas modelos sino malos fotógrafos» me tranquilicé un poco. Eso sí, hizo que me pusiera la camiseta más ajustada que tengo para que se remarcara bien la protuberancia. Al ser su estampado de rayas horizontales yo creo que «me hacía gorda». ¿O será que lo estoy?
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De la soledad y otros síndromes

El tiempo pasa y ayer, miércoles 2 de mayo, empezó la semana 28 de mi embarazo.

¡Y yo con estos pelos!

Estoy de baja desde el 23 de febrero, por lo que ya han pasado 2 meses y 9 días en los que Cuerpo y yo nos hemos ido adaptando el uno al otro.

La soledad de una baja laboral es la antesala de lo que será la soledad de la maternidad de la que tanto me habló Hermana Mayor cuando tuvo a Sobrina-Amada.
Soledad por no encajar del todo en el grupo de amigas no-madres que todavía viven ancladas en un eterno Síndrome de Peter Pan en el que estábamos todas hasta hace bien poco.
Soledad por el vínculo indestructible entre el bebé y la madre de los primeros meses e incluso años, pues a Sobrina-Amada aún la duerme-baña-alimenta Hermana Mayor, recelosa de relegar esas tareas en Marido.
Soledad por tantos cambios, imagino, y poca gente con quien compartirlos.

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Simplemente «Ja, ja, ja»

Siguiendo con la tradición de este blog de ser mi diario (im)personal (está expuesto a la vista de todos en foros diversos y hasta en Twitter) me gusta dejar constancia de los cambios que voy experimentando durante mi embarazo, pero siempre desde un tono refrescante. Y es que, cuando pregunto a Hermana Mayor resulta que no recuerda nada de lo acontecido durante los 9 meses (en realidad 8) en que portó a mi Sobrina-Amada dentro de sí. Y a mí sí me gustaría recordarlo.

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El Bientratrador. Parte III

(Ir a Parte I)

-Ayer por la tarde fui a que me hicieran acupuntura.
—¿Acupuntura?
—Sí. Le escribí a mi prima Marisol para contarle que a pesar de llevar meses intentándolo no logro quedarme embarazada. Pero no le dije nada de la antimülleriana porque no quiero que todo el mundo lo sepa. Total. Me dijo que a ella le pasaba lo mismo y que fue a que le hicieran acupuntura y se quedó embarazada de Erika. Y que luego cuando lo intentó por segunda vez, fue a que le hicieran acupuntura y se quedó embarazada de Joan. Total. Que el chino me ha hecho una anamnesis así por encima, preguntándome si mis reglas eran dolorosas, abundantes y si tenía coágulos.
—¿Coágulos?
—Sí. De sangre.
—¿Tú tienes coágulos?
—Sí.
—Qué asco.
El bientratador dejó los cubiertos sobre la mesa.
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