Mi bebé se toca la chufa

El jueves 29 de noviembre, Bebé cumplió cuatro meses. Para Marido y para mí, los cambios que se van produciendo en él son apenas perceptibles en contraposición a los aspavientos que hace la gente cuando lo ve al cabo de cierto tiempo. Que si qué cambiado, que sí qué gordito, que sí no parece el mismo.

Pero en los últimos días ambos hemos acudido a la contemplación del descubrimiento de su pene.

Descubrimiento de su pene 1
Es cierto que Bebé todavía no coge las cosas prendiéndolas grácilmente con sus deditos, sino que las coge como buenamente puede. Lo cual es un avance porque antes no hacía ni siquiera el ademán.
Si le acerco un juguete tengo que hacerlo muy cerca de sus manos para que él al final lo enganche de cualquier manera en alguno de sus dedos, o entre los dos dedos de una mano y el canto interno de la otra. Y de esta forma se lo lleva a la boquita. [No olvidemos que es con las encías la manera en que los bebés descubren las formas y las texturas].

Así puede coger juguetes grandes, o juguetes que tengan un agarre grande.

Además, cuando mama engancha mi camiseta con la mano que le queda libre y tira de ella repetidamente como si de una goma elástica se tratase.

También posa su manita en mi escote al mamar o al dormirle. Al principio creí que era un gesto casual. Pero luego he descubierto que, lleve la ropa que yo lleve, de cuello más o menos cerrado, Bebé se las ingenia para abrirme el cuello y poner su manita cerca de mi pecho. A mí esos manierismos me hacen mucha gracia. Mi pecho debe de tranquilizarle.

Ayer hizo algo nuevo: al tratar de dormirle pasó su manita abierta por mi cara en un intento de acariciarme. Casi me derrito de amor.

Y bueno. Ayer hizo otro nuevo gesto de amor, o más bien, de «autoamor». Cuando lo desnudé para cambiarle el pañal tenía los deditos prensando su pene. Creí que era algo casual, pues cuando lo cambio suele coger el paquete de toallitas, o el pantalón si se lo he quitado y lo he dejado a su alcance, o los calcetines, y se los lleva a la boca. Pero ahí estaba él con la manita apretándose la chufa.

Descubrimiento de su pene 2
Cuando se lo conté a Marido en la cena, me dijo que Bebé había hecho lo mismo durante el baño. Normalmente a Bebé lo baña Marido, pues es un momento de gran placer para ambos en el que Bebé está relajado, y queremos que lo asocie con su padre para comprobar que éste también es capaz de proporcionarle cosas buenas, y no solo mamá con su teta.
Marido siempre ha reivindicado la palabra «pilila». Así pues, Bebé se estuvo tocando su diminuta pilila durante todo el tiempo que duró el baño.

Y junto a «hacer la croqueta», esto es, subir las piernas y voltear todo su cuerpo hacia derecha o izquierda, y quitarse el chupete con la mano, son los tres nuevos hitos que hemos constatado en su cuarto mes de vida.

Sostener la cabeza la sostiene que da gusto, y la levanta cuando está tumbado en un intento de incorporarse, así que hemos prescindido ya del capazo y lo hemos sentado en la sillita y mirando hacia el frente, como los niños mayores, porque así protesta menos (con el respaldo inclinado, no totalmente vertical por recomendación de la pediatra).

Su curiosidad y vitalidad van en aumento y ya no tiene nada que ver con el recién nacido de hace unos meses.

[También grita «ma» aunque Marido no me cree; que no digo que quiera dirigirse a mí, sino que será la sílaba más fácil de pronunciar para él cuando llora y abre la boca. Pero Marido no me cree. Manda huevos… ¡O pililas!].

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