Mi bebé es guapo

Mi bebé es rematadamente guapo. No sé qué leches han hecho en el IVI, no sé qué donante han escogido, alguna Miss por lo menos. Pero es un bellezón.

Además, se parece un poco a Marido… ¡y otro poco a mí!
¡Y esto es lo sorprendente!

Yo no recuerdo que me hicieran ninguna fotografía para poner en mi historia clínica. Solo recuerdo rellenar una simple hoja de papel con mis características físicas y las de Marido (que digo yo para qué querrían las suyas, si el semen sí es suyo; o a lo mejor es la misma hoja para la donación de gametos en general).

Una vez pasado el miedo a que algo no fuera bien en el embarazo, mi siguiente miedo era que el bebé creado entre una donante anónima y Marido fuera algo así como… un monstruito.

Tras superar esta fase (psicóloga de por medio) y aceptar que un monstruito no iba a ser, a continuación pasé a temer no sentir apego hacia mi hijo, o miedo a que no fuera lo que en Valencia llamamos «bonico», que es algo así como el «rico» madrileño, «entrañable» leonés o «paracomérselo» en cualquier idioma.

Y cuando nació… Lo vi precioso. Y lo vieron precioso. Hermana Mayor exclamó al verlo: ¡«Ha superado nuestras expectativas de boniquez»!

La belleza está en el exterior

A continuación me explicaré:

Todos los bebés son bonicos, ricos y entrañables. Vale, de acuerdo. Porque son pequeños, y todos sus apéndices y caracteres físicos lo son, y eso mola mucho. Y su desproporción cabeza-tronco es una risa. Y sus movimientos lentos de estar flotando en líquido amniótico te embelesan.

Pero sucede que tengo más afinidad por los bebés gorditos, mofletudos y rubicundos. Es así y ya lo he dicho.
¡Hala, tachadme de todo lo que queráis!
Y Marido era exactamente así de bebé: gordito, mofletudo y rubicundo.

Incluso me pasa con los hijos de mis mejores amigas: si estéticamente no cumplen los criterios del Bebé del mundo de las ideas de Platón que yo tengo (el que yo considero que es el bebé por antonomasia) generalmente me resultan indiferentes.

Y ese era mi principal miedo con mi bebé procedente de una donante anónima: que estéticamente pareciera un adulto en diminuto.

Y es que hay bebés con la cabeza menos grande que otros, y menos desproporcionada con respecto al cuerpo que otros. Los hay estrechos de tronco, de manera que no sobresale la barriga a ambos lados de las caderas y parecen adultos diminutos. Los hay de cuerpo alargado y flaco como una culebra que una no sabe si además estarán resbaladizos al tacto. Los hay con mucho pelo que no se les cae. Los hay de boca grande que se extiende en su enormidad a todo lo ancho de la cara.

Y esos no encajan con mi idea de bebé. ¿Hubiera querido a un bebé de tales características?

En mi caso, al ser un macrosoma, era fácil que tuviera mollas por todo el cuerpo desde antes de nacer.

Recuerdo una ecografía en la que se apreciaba ya el perfil de su moflete.

Pero es que al nacer parecía un muñeco Michelín. Y actualmente tiene blandita hasta la piel del cráneo.

Su boca es diminuta. Su barbilla parece un botón que sobresale levemente por debajo. Sus ojos son almendrados y de un gris azulado que no termina de decidirse por uno u otro. Su frente despejada, con la raíz del pelo en forma de “V”. El cabello escaso y claro. El tono de su piel homogéneo; su piel lisa, suave. Sus facciones proporcionadas, acurrucadas a una distancia armoniosa de su frente.

Mi bebé no tiene cuello, como yo quería que fuera mi bebé. Su abdomen es voluminoso. Sus muslos gordos como jamoncitos de un cerdito lechal. Hasta acumula grasa en el empeine de sus piececitos.

Y todo el mundo lo comenta, lo guapo que es: la que limpia en casa, la que limpia el portal, la vecina de arriba, la del bar de enfrente, el kioskero de la esquina del Mercadona. Que qué guapo, y expresivo. Que lo lleve a hacer anuncios.

Y mi familia lo comenta: «Anda, tú que tenías miedo de que no fuera bonico, y has tenido el bebé más bonito de la ciudad de Valencia».

Pues eso.

Y se parece a mí. Pues sí. Se parece en la boca pequeña y la barbilla salida como un botón. Me río mucho cuando la gente me dice que es una fotocopia mía.

Mi jefe de cuando yo era residente al que me encontré el otro día por la calle: «Es una fotocopia tuya, está claro que eres su madre».

La señora anónima del autobús: «Es un calco tuyo, tiene la misma boca».

Y amigas (que no saben que es de OVO) de mis amigas (que sí saben que lo es).

Y hasta dos amigos ginecólogos conocedores de todo el proceso.

Y esos comentarios ponen en duda mi intención de contarle a bebé que procede de una donante anónima.

Cuando se ríe con esa sonrisa que le ilumina el rostro se parece a Marido.

¡No está gordo, tiene los huesos anchos!

Bebé tiene el contrapunto de que, al tener tanta papada y tantos mofletes y ser tan calvito, se meten con él, pobre.

Algunos de sus apodos han sido:
– Cara de luna: es la expresión con que Sean Connery se refiere a uno de los monjes de El nombre de la rosa, el gordo blanquecino. Y así le llamo yo: Cara de Luna.

– Jabba de Hutt: este apodo se lo puso mi hermano. Sin comentarios.

– Goldfinger: así es como le llama Marido en referencia a un personaje de una película de James Bond.

– Fenotipo Cushingoide: dícese de un físico muy particular de los pacientes que tienen el síndrome de Cushing debido a un exceso de la hormona cortisol. Así le llamo yo también.

-Putin: sí, el dictador… Digo el actual presidente de la Federación rusa. Esta analogía la usó mi madre y se estuvo riendo una hora. En fin…

En fin, me estoy yendo del propósito del post, que era hablar de la belleza de mi bebé.

Y ya lo he hecho.

4 respuesta a “Mi bebé es guapo”

  1. ¡No sabes lo identificada que me siento contigo¡ Mi bebé nació el 31 de julio y también es de ovo. Se parece mucho más a mí que su hermano (que no lo es) hasta en un pliegue que tiene en la orejita derecha. ¿ Será cierto eso que dicen de que todos tenemos un doble en algún lugar del mundo?

  2. jajajajaaj! cómo me he reído leyendo tu post! pues claro que sí, coño, tu hijo se parece a ti… tú fuiste la que lo cocinó, intercambió su sangre con la tuya, etc., etc…. Hay estudios que demuestran que la madre puede modificar la genética del óvulo donado (por eso estoy tan en contra de los vientres de alquiler), y tu caso no iba a ser menos, verdad? (me descojono cuando los comprador@s de niños dicen “son nuestros hijos”…. pues no, no son tuyos, los has pagado, que es diferente).

    1. Ay me alegro de que te hayas reído. Esa era la intención. Sí creo en la epigenética, pero no creo que eso signifique que se parezca a mí por eso. Lo de los vientres de alquiler yo sí estoy a favor, pero pienso igual: que la madre gestante de un ovocito no dará a luz al mismo bebé que otra madre gestante para ese mismo ovocito.

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