La mujer que confundió una ventosidad con dolores de parto

Me hallo en la semana 34+1.

La semana 33 la pasé de puntillas. Del dia 1 al 5 de junio fui a la playa con mis padres, que adelantaron sus vacaciones de verano pensando en que OVObebé tal vez llegase antes. No hacía excesivamente buen tiempo, pero aun así me bañé en el mar. Al principio me daba vergüenza exponerme a la vista de todos los bañistas con semejante tripota, pero luego vi que muchos abuelitos superaban con creces la mía.

Mi ritual para bañarme era siempre el mismo: caminar por la orilla del mar durante media hora para entrar en calor y de esa forma no notar el agua tan fría. Y es que soy incapaz de ver una superficie de agua y no meterme en ella.

Como tengo la movilidad algo reducida no es tan fácil meterse y empezar a nadar. Aun así al zambullirme buscaba un lugar profundo para no dar con la barrigota en el suelo y me ponía a bracear, siempre en paralelo a la orilla del mar. Mi padre creía que hacerlo perpendicularmente en mi estado hubiera sido una auténtica locura. Y es que a mí me gusta nadar hasta la boya, que se encuentra situada a unos 50 metros de la orilla. Por una vez le hice caso.

Anduvimos bastante durante aquellos días. Solo el último empecé a notar un cansancio extenuante.

El cansancio extenuante del tercer trimestre

Hasta ahora sentía una cierta libertad por estar de baja y tener la energía suficiente para hacer muchas cosas: el máster de oftalmología y los cuatro cursos de experto (todo esto ya lo he concluido), caminatas de más de una hora, quedar con amigas a merendar y cenar por la noche con Marido (pues ya ha cesado en calidad de Novio) en un bar del barrio.

Pero desde la semana pasada me invade de manera ocasional lo que yo denomino «cansancio extenuante». Y aparece sin venir a cuento. Me gustaría identificar en qué situaciones tiene lugar. Por ejemplo, cuando hago la gimnasia para embarazadas en las clases de preparación al parto de los jueves al día siguiente me invade sin piedad el cansancio extenuante y se prolonga durante 24-48 horas.

En la playa con mis padres tuvo lugar el último día de caminata en que notaba las piernas pesadas y era incapaz de levantarlas del suelo. Me tuve que sentar a mitad del trayecto en un banco y creí que no sería posible llegar a casa, como sucede en la claudicación intermitente que se da en la enfermedad arterial periférica de las piernas. Se denomina también «enfermedad del escaparate» porque los pacientes se van deteniendo en sucesivas paradas como si miraran escaparates debido a la dificultar de avanzar.

¿Cómo identificar los dolores de parto?

El domingo pasado me hallaba semi-tumbada en el sofá mirando una película en La Dos que ya había visto, Castillos de cartón. La barriga me aplasta, tanto si me siento repantigada como solía como si me tumbo boca arriba, por lo que mi postura favorita es de costado con una almohada entre las piernas y otra bajo los brazos, tal que así:

De pronto apareció un dolor punzante en la parte alta del pubis, es decir, en lo que yo deduje que es la parte baja de mi útero (mi útero en la actualidad llega casi hasta el esternón). Sé distinguir cuándo un dolor se debe al estiramiento de las fibras musculares lisas, que son aquellas que revisten la mayoría de órganos de un ser humano: intestinos, vesícula biliar y conductos biliares, útero, apéndice y en general, todo lo que al distenderse, duele tanto.

Yo disimulé de mí misma mirando cómo Adriana Ugarte se lo montaba con dos chicos menos atractivos que ella. En mi opinión no tenía feeling sexual con ninguno, por lo que la película me parecía poco creíble. Y es que siempre me han gustado las películas sobre tríos, como la polémica Soñadores, la más veterana Jules et Jim, o la indie XX/XY.

Pero el dolor iba en aumento. Recurrí al «señor Google» para identificar los dolores de parto. Debían ser contracciones de 20 segundos cada 15 ó 20 minutos que progresivamente debían aumentar en cuanto a la duración (hasta los 90 segundos) y la frecuencia (cada 5 minutos).

En principio mi dolor era agudo pero soportable, y duraba unos 20 segundos. Tragué saliva y respiré hondo: OVObebé solo tenía 31+4 días de vida (pues a la edad gestacional hay que restarle dos semanas para calcular la edad del feto) y sería muy prematuro.

Leí también que los dolores de parto suelen comenzar en la parte baja de la espalda para después extenderse a la parte baja del abdomen, y a mí la espalda no me dolía. Eso me tranquilizó. Cuando el dolor cesó respiré hondo, pero volvió poco después: sí, parecía intermitente pero rítmico, como las contracciones uterinas.

Leí varios artículos en los que decía «Cómo reconocer los dolores de parto» y otros tantos sobre «Señales de parto prematuro». De momento no parecía que hubiera roto aguas ni expulsado el tapón mucoso.

Malditos gases del tercer trimestre

Pensé en la posibilidad de que fueran simplemente gases. He tenido gases durante todo el embarazo, pero este tercer trimestre y tal vez coincidiendo con la toma del Tardiferon, que enlentece aún más la digestión, me hincho como un globo. Leí varios artículos en Google acerca de los gases del tercer trimestre, y lo primero que recomienda es saber identificar qué circunstancias los producen para evitarlos. En mi caso creo que es la merienda de leche con cereales integrales que tiene lugar a mitad de tarde.

Entre dolor y dolor me levanté, me planté frente al despacho de Marido y dije despacio y muy bajito: «Me está doliendo aquí abajo y no sé qué puede ser». Marido preguntó qué tipo de dolor era. Se lo expliqué y también la posibilidad de que fueran simplemente gases.

Entonces tuvo lugar la sonoridad que estaba buscando: un pedo largo, agudo como el sonido de un flautín que terminó en broncos estertores. Acto seguido, el dolor de tripa cesó.

«Vaya, ya sabemos lo que eran: gases».

Marido siguió trabajando y yo seguí viendo la película sin inmutarme mientras OVObebé sacudía sus piernecitas contra la parte baja de mis costillas, vengándose por haberle despertado.

4 opiniones en “La mujer que confundió una ventosidad con dolores de parto”

  1. Ay, Tina, m meo d la risa!!😂😂
    No creas q la teoría siempre se cumple, mis contracciones empezaron siendo de 25 segundos cada 45 minutos, y de repente pasaron a ser de 1 minuto de duración cada 3 o 4 minutos. Fui al hospital cuando llevaba dos horas con esa frecuencia. Tampoco me dolió la espalda, el dolor lo sentía solo en la tripa. Identificarás perfectamente cuando empiezan.
    😘😘😘
    FORZA86

    1. Ja ja ja, pues ya es la segunda vez que me pasa, lo de tener gases tan dolorosos que creía que estaba de parto. Y tuve hasta una pesadilla. Imagino que es el miedo habitual de las primerizas, no saber reconocer los dolores de parto. Madre mía sí que fueron rápidas tus contracciones, ojalá yo también tenga un parto así de rápido y estupendo, un besito.

  2. Jajaja, me ha encantado la entrada, me ha pillado muy desprevenida el momento ballena, en el que yo pensaba que iba a encontrarme una foto de una embarazada tumbada con almohadas… Jaja. Pues en las fotos que has puesto te veo estupenda, con una tripa muy lisa y bonita! Ah, ¡y enhorabuena por la boda!

    1. Ja ja ja, es que es tal cual me siento, cuando me pongo de lado con mis dos almohadas sintiendo que soy incapaz de moverme hacia otra posición, me viene a la mente una ballena varada. Gracias por lo de las fotos, yo no paro de ver embarazadas superflacas por mi ciudad y me siento acomplejada, pero bueno, me encanta estar embarazada, la verdad, y pasa tan rápido. Que vaya bien tu embarazo también bonita.

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