La maternidad era esto I

El día 29 de octubre, Bebé cumplió sus primeros tres meses de vida.

Este post es un recopilatorio de ideas acerca de la maternidad vivida desde aquí.

Lactancia materna

Me gusta polemizar en Twitter y decir que la lactancia materna exclusiva, en adelante LME, es una esclavitud, es antifeminista, etc.
Estas ideas ya anidaban en mí durante la carrera. Recuerdo haberle planteado al profesor de bioética, quien defendía el papel de la mujer como la exclusiva cuidadora del bebé, la idea de un hombre hormonado para que tuviera tetas y poder amamantar él también. Recuerdo la cara de horror del profesor. Y aun ahora me asombro del valor que tuve para plantear tal cuestión.

Pero el tiempo me ha hecho ver que no es una cuestión baladí.

Muchas de las mujeres que amamantaron en los años 80 (mi madre, por ejemplo) dejaron de producir leche porque introdujeron el biberón entre toma y toma para poder dejar transcurrir las famosas «tres horas». Al no existir el estímulo constante de la succión disminuía la producción de leche hasta desaparecer. Por eso muchas mujeres de esa época, incluida mi madre, decían que se pasaron al biberón porque no producían leche suficiente, cuando la realidad era al revés: al introducir el biberón para espaciar las tomas dejaron de producirla.

Con la LME no es posible esperar tres horas entre tomas puesto que el bebé pide antes, mucho antes cuanto más pequeño es.

Mi padre sigue cuestionándome lo de la demanda. Dice que no le da tiempo al bebé a hacer la digestión cuando ve que me lo pongo al pecho una media hora después de la toma anterior. Dice que espere «las famosas tres horas». Pero yo le digo que no quiero introducir el biberón. Todavía no. Y que no se sabe la cantidad de leche que el bebé ingiere en cada toma, que él mismo se autorregula y que si no tuviera hambre no pediría.

Con el biberón y la leche de fórmula, o la llamada Lactancia Artificial (LA) una puede organizarse mejor e incluso repartirse el acto de dar de comer con la pareja, o los abuelos, o los tíos, de manera que la madre deja de ser la cuidadora exclusiva del bebé.

Recientemente hay una promoción de la LME como vuelta a los orígenes, es decir, los defensores a ultranza de la misma argumentan que el resto de especies de mamíferos mama a demanda.

Pero si la mujer se quiere liberar, la LME es imposible de llevar a cabo.

Hay quien dice que lo feminista es poder elegir.
Para mí esa no es la definición de feminismo. Una puede elegir ser prostituta y no por ello la prostitución me parece una profesión feminista. Una puede elegir vestir de manera provocativa y no por ello me parece un atuendo feminista.
Ahora se le llama feminismo a todo. Y no es así.

Feminismo es garantizar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y que no haya un sometimiento de la mujer con respecto al hombre.

La crianza a cargo de la madre de manera exclusiva, la cual viene determinada por la LME, no me parece que suponga igualdad entre hombres y mujeres, aunque la haya elegido yo. Porque ello puede conllevar una menor promoción laboral con respecto al hombre, por ejemplo.

«Pero para eso están las 16 semanas de baja maternal, y como la OMS dice que la LME debería ser hasta los 6 meses de edad, la baja maternal debería ampliarse hasta los 6 meses».

Sí y no.

Yo estoy de baja maternal pero aun así puedo preferir hacer otras cosas a amamantar a mi hijo cada media hora.

¿Que hay evidencia científica de las bondades de la LME? No lo dudo. Sé que previene la muerte súbita del lactante (SMSL); sé que tiene un sinfín de beneficios en la protección frente a múltiples enfermedades; sé que ayuda a introducir la alimentación complementaria porque la leche tiene diferentes sabores según lo que coma la madre; sé que tiene endorfinas que ayudan a dormir al bebé; sé que traspasa anticuerpos maternos al bebé; sé que previene el cáncer de mama en mujeres por debajo de los 35 años…
¿Que hay evidencia científica de las ventajas de la LME frente a la LA? Lo sé.
He leído mucho sobre el tema y nunca me planteé no dar LME.

En mi caso amamanto porque:
—Prefiero mi leche a la leche de fórmula por las múltiples ventajas que tiene.
—Me es mucho más cómodo amamantar que preparar biberones.
—Disfruto mucho viendo la cara de mi hijo cuando amamanto.
—Me gusta demostrarme a mí misma que soy capaz de alimentar a mi hijo solo con mis pechos.
—Me gustaría pensar que previene frente al cáncer de mama (aunque por edad va a ser que no).

Tengo una compañera oftalmóloga que quedó muy contrariada cuando supo que estaba embarazada. A ella le gusta mucho su profesión y el embarazo era una merma en su carrera. Nunca se ha permitido disfrutar en público de su embarazo ni de su maternidad.

Recuero haberla visto en un congreso en mayo de este año. Me explicó que ella había recurrido a la LA desde un inicio porque quería desasirse de la relevancia de la figura materna en la vida de su hija y ser una MadrePadre para su hija. Quería que, desde un principio, su hija tuviera el mismo apego hacia ella que hacia el padre, constituyéndose así un trío perfecto. No quería la exclusividad que se atribuye a la madre como figura cuidadora. Y por eso había optado por no amamantar.

¡Mon Dieu! Me pareció bien, me pareció muy feminista, me pareció ir en contra de la biología.
Al fin y al cabo eso es la evolución, ¿no?
Pero al mismo tiempo me pareció algo desnaturalizado, porque cuando el bebé nace y busca el pecho una comprende que se trata de un acto primitivo e instintivo. Ver cómo mueve su morrito de un lado a otro con desesperación cuando no lo encuentra, y ver cómo se abalanza sobre el pezón y la areola cuando lo ha tocado previamente con su nariz es una experiencia fascinante.

¿Crianza con apego?

Desconozco si mi bebé tiene apego hacia mí por mi cara, por mi olor, o simplemente por mis tetas.

Reconozco que cuando Bebé busca con su cara la teta de otras mujeres siento celos y pienso si yo, como madre, soy fácilmente sustituible.

El bebé es ahora puro instinto, y por instinto busca el pecho para alimentarse. El acto de amar es un acto consciente que bebé no tiene. Imagino que el apego que pueda sentir hacia mí será muy rudimentario.

Mi bebé no llora cuando le cogen extraños, y sonríe a la mayoría que le haga carantoñas, así que no sé si soy su preferida.

Si hubiera sido Marido quien hubiera permanecido de baja durante 16 semanas, y se hubiera estado levantando cada dos horas por las noches para alimentarle, el bebé tendría más apego hacia él.

Creo que trato de desidealizar la importancia del rol de la figura materna en la crianza en otro de mis intentos de boicotear mis relaciones.

Solo de pensar que me he convertido en madre con lo grande que es esa palabra (madre como causa de múltiples patologías psiquiátricas, madre como figura que uno ama e idealiza, o como figura a la que echar la culpa de todos nuestros fracasos) me entran escalofríos.

Se dice que todas somos las mejores madres para nuestros hijos.
Yo no estoy en absoluto de acuerdo.
Sí creo que lo que hacemos lo hacemos porque creemos que es lo correcto. Y con eso debería bastar.

Pero no basta para alguien neurótico como yo.

¿Es correcto que me pase tardes enteras con Bebé durmiendo en mis bracitos, pensando que si lo dejo en su cunita se va a sentir solo?
¿Es correcto incorporarme al trabajo pronto y destetarle?
¿Es mejor guardería o niñera?
¿Es correcto pasarle a su habitación a los seis meses?

A veces, cuando cuido a mi mi bebé, imagino una mano gigante que me cuida a mí también y me dice qué es lo correcto.

Y me duermo así, relajada y feliz.

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