Erase una mujer a una barriga pegada…

Mañana cumpliré la semana 30. Y mi barriga es más que prominente.

Es cierto que no estaba excesivamente delgada cuando me embaracé. También es cierto que siempre he sido de hombros anchos. El caso es que mi barriga crece a lo ancho y hacia adelante, como los ejes X e Y de Fick o ejes principales de rotación del ojo.

El miércoles pasado un buen amigo de Novio que es fotógrafo me hizo un Pregnant Book o fotografías de embarazada. Había visto algunos ejemplos de estos libritos con mujeres semi-desnudas sobre un fondo de postín que no era para nada mi estilo. Mujeres que se ponían sujetadores estilo bandeau y braguitas para mostrar sus tripitas mientras sus novios las miraban con devoción.

Yo no soy nada natural posando en las fotos. Eso el amigo de Novio lo sabe. Pero ante la máxima de «no hay malas modelos sino malos fotógrafos» me tranquilicé un poco. Eso sí, hizo que me pusiera la camiseta más ajustada que tengo para que se remarcara bien la protuberancia. Al ser su estampado de rayas horizontales yo creo que «me hacía gorda». ¿O será que lo estoy?

Como Novio y yo somos urbanitas por naturaleza, decidimos tomar como paisaje del reportaje la ciudad de Valencia. Primero fue el barrio de Ruzafa:

Después entramos en la Estación del Norte, la estación de tren que se halla en el centro de Valencia de estilo modernista, y la luz del atardecer fue increíble:

Posé frente a la Plaza de Toros:

Y acabamos en el barrio de El Carmen:

Sucumbimos a la típica fotografía de las manos entrelazadas sobre la tripota:

Después nos adentramos en las imbrincadas calles de Ciutat Vella:

E hicimos una parodia de mi «antiguo yo» fumando y bebiendo (juro que es todo ficción):

Me reí mucho con algunas poses, y las gafas de sol ayudaron a camuflar mi timidez.

El resultado me ha gustado mucho. Si por mí fuera de mi embarazo únicamente tendría fotos de esta guisa, con mi cuarto de baño de fondo:

Los congresos no están hechos para embarazadas

Estuve de congreso de jueves a sábado pasado. Yo creía que podría con todo. Pero diez horas al día sentada llevaron a mis tobillos a hincharse de nuevo.

Además, las camisetas anchas de H&M que compré hace unas semanas me venían cortas y empezó a verse la tripilla con ellas puestas.

Probé a ponerme un vestido negro de Comptoir des Cotonniers y lo mismo: ya no me está tan bien.

Al regresar tenía una comunión y me puse un vestido que tenía de Intropia de hace años que, por alguna extraña razón, me cabía. Pero estuve harto incómoda toda la celebración.

Lo dicho: ni los congresos ni la temporada de BBC están hechas para embarazadas.

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