El Diario de Mi Embarazo

El sábado por la mañana, antes de disponerme a devolver la ropa que había comprado por internet en Mango y Bimba & Lola (no tengo remedio, vivo a cinco minutos de las calles de comercios y sigo comprando por internet cosas que finalmente devuelvo), Novio me regaló esto:

No puedo dormir. Desde que el viernes día 23 de febrero me dieron la baja por «placenta previa marginal» (la segunda baja de mi embarazo) me sigo despertando como un resorte a las 6.30, hora a la que me suelo despertar cuando voy a trabajar. Entonces dispongo de mucho tiempo libre.

El Diario de Mi Embarazo está genial. La primera página ya me recordó lo mucho que me había costado llegar hasta aquí, pero siempre en un tono refrescante propio de la tienda donde Novio lo compró, «Gnomo»:


En el «Esfuerzómetro» tienes que marcar con boli lo mucho o poco que te ha costado quedarte embarazada.
Mención especial al asterisco número uno, «No me ha costado nada, de hecho ni me lo esperaba ¡sorpresa!». Sé muy bien la rabia que da esa frase para una infértil.

Afortunadamente, de mis amigas las madres, solo una la ha empleado conmigo, concretamente este sábado también en que estuve hablando con ella durante 2’30 horas, pues se trata de mi amiga Raquel la de Suiza. Fue madre el día 3 de febrero de Alba Catalina (en Suiza es frecuente el uso de nombres compuestos inventados). Me dijo aquello de: «Decidimos intentarlo, y ese mismo mes el test de embarazo dio positivo; estuvimos una hora en shock, sin hablar».
Mi amiga es tan natural y espontánea que no me importó lo más mínimo.

Estructurado de manera que vayas apuntando las cosas de manera secuencial, es muy graciosa la página en que el test de embarazo dio positivo.

Contrariamente a lo que pone en el recuadro de abajo a la derecha: «Sss, que no salga de aquí, pero reconozco que repetí el test … veces», yo solo me hice el test de orina una sola vez.

También es muy graciosa la página «The preñator times» donde se debe escribir quién se enteró primero del embarazo y cuál fue su reacción. En mi caso, la primera amiga que se enteró fue Berta la psiquiatra, que era la única de mis amigas que sabía que estaba en un proceso de FIV por ovodonación, y también Mamen porque, antes mismo de hacerme el test de embarazo, sospechaba que me había sometido a un nuevo tratamiento ya que no bebí ni una gota de alcohol la noche que fuimos a cenar una semana después de mi transferencia embrionaria, y yo era un ser todo lleno de gases y dolorida en mis ovarios.

Está genial la página en la que pones la primera ecografía, sobre todo por la frase del diario «No es arte abstracto, es la primera ecografía».
En mi caso, las primeras tres ecografías se las regalé a mis padres en Nochebuena pegadas en un cuadrito que compré en los chinos para darles la noticia de que estaba embarazada. Así que he puesto la ecografía que me hicieron el día de la transferencia embrionaria, 6 de noviembre de 2017, aunque técnicamente todavía no había embarazo. El embrioncito es el puntito blanco señalado con una flecha.

Me he reído mucho con el medidor de tetas. Yo que soy de espaldas anchas y tengo cada teta mirando a un sitio, pues me salgo del medidor desde el día uno, así que a mí no me sirve. Una se tiene que poner las páginas del diario estamapadas sobre las tetas para comprobarlo.

Es una lástima la poca afición que tenemos Novio y yo de hacernos fotos. No he podido poner las fotos en la sección donde hay que plasmar la cara de cada uno cuando nos enteramos del embarazo, ni tampoco el crecimiento de mi barriguita mes a mes. Por contra, he puesto un montón de ecografías del bebé del primer trimestre, porque de lo contrario sé que acabaré tirándolas.

Pero prometo, a partir del miércoles que es mi cumple-semana (20 semanas) ir haciéndome fotos del crecimiento de mi tripilla de perfil y en ropa interior, con una pizarra en la que marco el tiempo de embarazo en que me hallo, como las celebrities.

Por último (y es que las páginas finales del diario están destinadas a un embarazo más avanzado) quiero destacar el diagrama en el que debes señalizar la primera vez que sentiste al bebé. Yo creo que lo sentí en la semana 18. Fue como cuando un párpado se vuelve loco y se pone a temblar. Pero no he vuelto a sentirlo, así que tal vez no fuera el bebé.
En ocasiones siento el aleteo de una mariposa. Pero tal vez podrían ser gases.

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