Disforia de estéril

Como me dijo una vez mi Hermana: «Crees que por ser estéril eres la persona más desgraciada del mundo».
Touchée.
Nunca he vuelto a hablar con ella de mis problemas de infertilidad. De hecho, no he vuelto a hablar con nadie más que con mi novio, mi psicóloga y mi amiga Berta, la psiquiatra.
Fuera han quedado los grupos de amigas de WhatsApp en los que comentaban sus múltiples embarazos y donde yo informaba alegremente en qué fase de FIV estaba, los comentarios al resto de hermanas, padres, compañeros de trabajo y amigas-no-madres.

El género masculino como causa de esterilidad

El otro día escuché en la radio que el XXXII Premio Hiperión de Poesía se lo habían dado a un poeta llamado Ángelo Néstore por la obra Actos Impuros.

El poeta se lamentaba del drama de no poder ser padre debido precisamente a la incapacidad de concebir en tanto que hombre. Las mujeres, solteras o en pareja, sea cual sea el género de su pareja, sí pueden concebir hoy por hoy en España sometiéndose a un proceso de reproducción asistida en cualquier clínica, a menos que su problema sea de implantación, en cuyo caso no podrían puesto que la maternidad subrogada todavía no es legal.

El comentario de este poeta me hizo reflexionar. ¿Se podría considerar una causa de esterilidad el ser varón? ¿El mismo tipo de esterilidad que el de una mujer con fallos de implantación que ha de recurrir a un útero ajeno? ¿El mismo tipo de esterilidad que el que se da en una disforia de género?

El problema del hombre-estéril me hizo reflexionar y por un momento dejé de mirarme mi propio ombligo. No soy la mujer más desgraciada del mundo por tener una casi inexistente reserva ovocitaria, podría ser peor. ¡Podría ser hombre!

¡Donación, al fin!

Mi novio se hace el remolón a la hora de transferir los 6.900 euros que cuesta el ciclo de donación de óvulos a la cuenta del IVI. Le dije que yo había pagado la estantería hecha a medida, la mesita para el televisor y el tapiz del sofá.
Resulta que me ha bajado la regla y ayer llamé al IVI para informarles. Me han dado cita para mañana día 23 de octubre. Quiero coordinarme con mi donante para hacer al menos un transfer en fresco.

Confusión en la donación

Llamé al IVI en septiembre, alarmada por no saber nada de mi donante. Y me explicaron que mi donante había comenzado a estimularse justo ese mismo día, una con muchos folículos antrales, dijeron, para realizar el DGP, puesto que se considera que el 25% de los embriones no serán viables en cualquier mujer sana y joven y de ahí el que buscaran a una con muchos antrales.

Yo había planteado en junio realizar el DGP a los embriones debido a la trisomía 22 que tuve en mi anterior embarazo. Mi ginecóloga consideró que no estaba indicado puesto que una donante es joven y sana, y en nuestro caso no existen problemas masculinos. Pero ella, ante mi insistencia, dejó anotado que sí se realizaría, solo que sin avisarme, y el resquicio legal para justificarlo fue que mi novio tiene 48 años (por debajo de 45 no hubiera podido indicarlo).

Pero este verano, en Cádiz, mi novio y yo cambiamos de opinión y decidimos que queríamos un transfer en fresco, para lo cual no era posible el DGP.

¿DGP o no DGP? Esa es la cuestión

Pensar en la posibilidad de poder realizar el DGP a los embriones y en que el que me transfirieran estaría genéticamente sano me daba cierta tranquilidad, pero saber que para ello debían manipularlo y después vitrificarlo me generaba cierta inquietud, así que estuve dudando mucho. Además, un embrión genéticamente sano tampoco suponía una garantía del 100% de quedarme embarazada a la primera.
Pedí cita con un ginecólogo de IVI quien me aclaró la confusión: la trisomía 22 que tuve en mi anterior embarazado es de causa exclusivamente ovárica, luego en mi caso el DGP no estaba indicado. Me explicó que ni aumentaría las probabilidades de implantación ni de embarazo. Por tanto, mi decisión ya estaba tomada: haríamos una donación sin DGP y en fresco.

Disforia de estéril

Cuando me bajó la regla ayer pensé: quizá para noviembre ya esté embarazada. Los 6.900 euros que finalmente mi novio no transfirió son mi esperanza de comprar un bebé nuestro. Noviembre me lo imagino envuelto en la bruma otoñal, con la ropa otoñal que detesto, el frío y el trabajo agotador. Pero si me planteo un otoño embarazada las cosas toman otro cariz.
Me eché a llorar tras informar al IVI de que me había bajado la regla. Mi novio me consoló. No sé si lloraba porque él no había podido hacer la transferencia online o si por el miedo a que esto tampoco funcione.

Y solo pienso: ¡por favor, que me busquen una donante guapa!

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