De la soledad y otros síndromes

El tiempo pasa y ayer, miércoles 2 de mayo, empezó la semana 28 de mi embarazo.

¡Y yo con estos pelos!

Estoy de baja desde el 23 de febrero, por lo que ya han pasado 2 meses y 9 días en los que Cuerpo y yo nos hemos ido adaptando el uno al otro.

La soledad de una baja laboral es la antesala de lo que será la soledad de la maternidad de la que tanto me habló Hermana Mayor cuando tuvo a Sobrina-Amada.
Soledad por no encajar del todo en el grupo de amigas no-madres que todavía viven ancladas en un eterno Síndrome de Peter Pan en el que estábamos todas hasta hace bien poco.
Soledad por el vínculo indestructible entre el bebé y la madre de los primeros meses e incluso años, pues a Sobrina-Amada aún la duerme-baña-alimenta Hermana Mayor, recelosa de relegar esas tareas en Marido.
Soledad por tantos cambios, imagino, y poca gente con quien compartirlos.

El otro día leí un artículo sobre la tristeza que se apodera de algunas personas los domingos. Tiene que ver con la inactividad propia de ese día de la semana (pues el sábado es destinado a hacer la limpieza de la casa, poner lavadoras y realizar compras que no se han podido hacer entre semana) y a la anticipación de la semana de trabajo que se avecina. Al miedo, en definitiva, que significa ese espacio que se abre frente a uno cuando se encuentra en reposo.

Da un poco de miedo, sí. Yo dispongo de todo el tiempo del mundo frente a mí desde el día 23 de febrero. Y si a eso sumo el insomnio que me hace madrugar tanto (hoy me encuentro en pie desde las 5.50), tengo muchas horas de soledad total. Supone una gran responsabilidad el emplearlas bien sin que acompañe un cierto sentimiento de pérdida de tiempo.

Me apunté a un máster de oftalmología online y a cuatro cursos de experto que debo concluir antes de mi FPP, el 25 de julio, para tener la mente entrenada e ir repasando el temario de la oposición que se convocará en 2019 y que a mí me resultará tan difícil estudiar con un bebé recién nacido.

Dibujé un cómic a Mamen por su 40 cumpleaños que me tuvo muy entretenida durante unas semanas.

Escribí la reseña de un cómic que tenía que hacer Novio para su periódico y salió publicada con mi nombre. ¡Eso fue muy guay!

Mantengo la casa en orden, cocino a mediodía y por la noche y lleno la nevera. ¡Hasta hice magdalenas!

Controladora de tiempo

He adquirido la costumbre de apuntar en una agenda de manera sucinta lo que hago durante el día. Me gusta ver en qué empleo el tiempo.

Si abro cualquier página al azar, por ejemplo, el día 10 de marzo, leo:
«Comemos en un restaurante del Cabañal llamado La otra parte Novio y yo/Por la tarde quedo con Sara en el centro/Ando mucho/Mascletà noctura en ático de Mamen».
Y automáticamente mi mente se retrotrae a aquel día.

Algunas páginas de la agenda están marcadas por un cierto desánimo, como el viernes día 16 de marzo:
«Toda la mañana aburrida y algo deprimida».

También hay bastante actividad cultural, sobre todo estas últimas semanas, como el domingo 22 de abril:
«Concierto de Jonatan Copovi con Alba y Alberto».

O el miércoles 25 de abril:
«Ballet Bolshoi con mamá, Kika y Angeles».

O el viernes 27 de abril:
«Concierto de Mhaler con Berta la psiquiatra en El Palau».

Me gusta ver que hago algo de ejercicio, como el domingo 29 de abril:
«Paseo solitario por la playa».

Y también dejar constancia de las cosas que compro para el bebé, como su segunda compra del lunes 30 de abril (la primera fue en Lidl):
«Compro en un puesto del mercadillo el kit de hospital, dos bodys de tirantes, un sonajero y dos muselinas pequeñas».

Y su tercera comprita del día de hoy:
«Compro su primera mantita y una capita para el baño, todo en Zara Home. Y una muselina de 120 x 120 de la marca aden+anais»

Da miedo, sí, ese estar tanto tiempo con una misma. Pero los estado de ánimo tristones son necesarios, al menos en mi caso, para producir, tener ideas y conocerme un poquito mejor. Así que ¡bienvenidos sean!

Además, estos son los últimos meses en que disponer de tiempo para mí, y ser yo sola, única e indivisible, pues cuando nazca OVObebé nada volverá a ser lo mismo.

Síndrome del nido frustrado

No tenemos espacio para la habitación del bebé. Habría que vaciar el despacho para ir dejando hueco a las cosas que quiero poner.

De momento me han dejado una hamaca, una mini-bañera (en realidad es un dispositivo hecho con neopreno con dos alas abiertas como si fuera un libro que se puede colocar sobre cualquier recipiente para que el bebé no resbale) y una mochila portabebés. Todo esto lo he puesto en un hueco que hay junto a una ventana del comedor.

Pero ¿dónde colocar la cómoda-cambiador que tengo intención de comprar? Y es que el otro día quería lavar toda la ropita de bebé, pero necesito cajones para guardarla (en esta casa diseñada para dos personas, los espacios están contados con los dedos de las manos).

La cómoda es esta:

Me gusta porque sirve para guardar la ropa del bebé y además tiene dos cajones adicionales para pañales y otros utensilios.

Estamos a las puertas de comprar la casa de al lado, literalmente, pared con pared, y Novio quiere preguntar a sus dueños si nos dejarían ese espacio para ir dejando los trastos del despacho. Yo lo veo todo tan lejano que a las 5:50 me hallaba buscando una empresa de mudanzas en Valencia y el precio del alquiler de un trastero para vaciar estos días el despacho e ir acondicionando esa habitación.

También estoy pendiente de recoger la mini-cuna de casa de unos amigos y la bañera que me va a dejar Hermana Mayor, y el problema sigue siendo el mismo: no sé dónde meterlas.

Y ya tengo encargado el carrito, que es este (regalo de Padres y en amarillo, sí):

Media Valencia tiene el Bugaboo Bee. Resulta que Hermana Mayor me iba a dejar el Bugaboo Cameleon en el que ha llevado hasta ahora a Sobrina-Amada, pero no cabe en nuestro ascensor. Además, el Bogaboo Bee sirve como carrito ligero una vez el bebé sea más mayor, así que no tendré que cambiarme de carro. Su plegado es sencillo y pesa 9 kilos que se pueden coger con una mano. No ocupa mucho espacio. Me gusta porque es un carro reversible, de forma que el bebé puede ir mirando hacia adelante o hacia mí. El asiento se puede reclinar hasta la posición horizontal de forma que sirve para un recién nacido. Aun así una buena amiga me va a dejar el capazo que se compra a parte, vale una pasta y solo se usa los seis primeros meses de vida del bebé. Y si el nacimiento de OVObebé coincide con verano, creo que lo usaré poco.

Mi buena amiga Sara me va a regalar el bolso de maternidad que yo he elegido de Tuc Tuc (me importa un bledo que OVObebé sea chico; el rosa molaba más que el azul):

Anti-Anticipación

El otro día leía el blog de una mujer embarazada de 28 semanas que había aprovechado su reciente baja laboral para: formarse sobre el cuidado de un bebé durante los primeros meses de vida, el tipo de parto que quería y, además, estaba ultimando los detalles de la habitación del niño. ¡Hasta tenía una lista de música en Spotify para llevarse al hospital!

Yo no he mirado ni un solo vídeo sobre partos, ni leído una sola línea sobre cuidados de bebés.

Me da mucha pereza.

Además, creo que tengo el Síndrome de cabeza de chorlito, pues cada vez me cuesta más concentrarme en algo durante un tiempo prolongado.

Mi matrona, que tiene mutismo selectivo, aún no me ha dicho nada sobre clases de preparación al parto. Tampoco yo lo pregunté.

Por lo pronto he cogido la pelota de pilates de casa de mis padres para ir entrenando el suelo pélvico mediante vídeos en Youtube (todavía no he empezado). Y a las 8 de la mañana he ido a mi primera sesión de nado libre en una piscina de aquí al lado.

(Ya veremos cuánto me duran ambas cosas…)

¡Ah! Y anoche empecé a instruirme en la maternidad a través de una serie de Netflix que se llama The Letdown.

¡Promete!

2 opiniones en “De la soledad y otros síndromes”

  1. Tan identificada contigo!!! El carrito es un primo hermano de otra marca…ligero y con ruedas pequeñas en contra de lo que compra todo el mundo.de carros.gigantes…miedo tienen algunos familiares de la estabilidad jajaja…y el.bolso quiero el mismo!!! Pero yo sí me planteo el azul pq va más.conmigo y quizás el que es forma panera…
    Por cierto la pereza de ver tema de partos es la misma!!! Un besazo seguiré leyéndote!!!

    1. ¿No me digas? Pero qué casualidad de bolso y de carro, ja ja ja, me encanta. ¿Te vas a comprar el Yo-Yo que también es pequeño? Ja ja ja me alegro de que coincidamos. Mua.

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