Por los bajos fondos de mi ciudad

Mañana cumpliré la semana 31 de mi embarazo.
La barriga crece a pasos agigantados. Lo sé porque hace un par de semanas me cabía una camisa blanca a topos rojos de Indie & Cold que suelo ponerme cuando llega el buen tiempo, pero ya la tela se queda tirante en la cúspide de la panza y no me sienta bien, prefiero llevar ropa más holgada.

Comentarios ajenos

También sé que la tripa es grande debido a los comentarios de la gente anónima del barrio, más allá de los consabidos: «¡Qué gordita!» «¡Qué gorda!» o «¡Estás inmensa!» de mis familiares y amigos que, imagino, lo dicen desde el cariño.
Ya tengo la ropa de OVObebé lavada y guardada en la cómoda-cambiador que me trajeron la semana pasada.

La casa Moodelli dijo que el repartidor la dejaría «a pie de calle». No mentía.
Continuar leyendo “Por los bajos fondos de mi ciudad”

El Diario de Mi Embarazo

El sábado por la mañana, antes de disponerme a devolver la ropa que había comprado por internet en Mango y Bimba & Lola (no tengo remedio, vivo a cinco minutos de las calles de comercios y sigo comprando por internet cosas que finalmente devuelvo), Novio me regaló esto:

No puedo dormir. Desde que el viernes día 23 de febrero me dieron la baja por «placenta previa marginal» (la segunda baja de mi embarazo) me sigo despertando como un resorte a las 6.30, hora a la que me suelo despertar cuando voy a trabajar. Entonces dispongo de mucho tiempo libre.

El Diario de Mi Embarazo está genial. La primera página ya me recordó lo mucho que me había costado llegar hasta aquí, pero siempre en un tono refrescante propio de la tienda donde Novio lo compró, «Gnomo»:


Continuar leyendo “El Diario de Mi Embarazo”

Terrores nocturnos

Llovió en Valencia. Y desde que llovió mis bronquios se han quedado «atascados» en un estado de constricción brutal que me impide llevar una vida normal.

Exactamente empecé a sentirme mal el martes día 6 de febrero. Primero comenzó como un cansancio extenuante para después convertirse en una losa que se depositó sobre el tórax y me impedía respirar. Me automediqué con Symbicort pero ya conozco mis ataques de asma, y no siento absosultamente ningún alivio con los inhaladores.

También sé que cuando voy al médico y me ausculta éste constata la ausencia de sibilancias o pitidos, lo que implica que subjetivamente estoy bien. Y yo les pregunto: «¿Y por qué me asfixio?».
Continuar leyendo “Terrores nocturnos”