¿Duérmete niño?: La narcolepsia de mi hijo

Bebé duerme como un bendito. Eso es así. Podríamos ocultar que el óvulo ha sido donado… Pero no el esperma, ¡ah no! Porque en el dormir ha salido a Marido.

Bebé y Marido son de esas personas que siguen durmiendo a pesar de las horas que pasan, y una piensa que qué conciencia tan limpia tendrán. A veces creo que están despiertos y se hacen los remolones. Pero no.

Con las horas que duerme Bebé podría sacarme otra carrera. Y sin embargo no hago absolutamente nada de provecho.
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Cagar

Quería titular esta entrada con una variación de otra que escribí hace unas semanas, «La mujer que confundió una ventosidad con dolores de parto», de forma que quedara de este modo, «La mujer que confundió los dolores de parto con una ventosidad».

Y es que poco se ha hablado de lo que fluye por el interior de las embarazadas que no sea embrión o feto, es decir, de la mierda.

De ahí el título, así, sin eufemismos. Veréis por qué.
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Simplemente «Ja, ja, ja»

Siguiendo con la tradición de este blog de ser mi diario (im)personal (está expuesto a la vista de todos en foros diversos y hasta en Twitter) me gusta dejar constancia de los cambios que voy experimentando durante mi embarazo, pero siempre desde un tono refrescante. Y es que, cuando pregunto a Hermana Mayor resulta que no recuerda nada de lo acontecido durante los 9 meses (en realidad 8) en que portó a mi Sobrina-Amada dentro de sí. Y a mí sí me gustaría recordarlo.

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