Delito de colecho

O delirio de colecho. Ambas son aceptables. La primera, porque me juré a mí misma que nunca practicaría el colecho, esa locura enfermiza de madres que no son capaces de separarse de sus retoños ni para dormir. Esa dependencia insana. Esa práctica a la que he sucumbido, o a la que Bebé ha conseguido de manera subrepticia que sucumbamos (de sobra es de todos conocido que los bebés de cinco meses manipulan a las madres con el bracito, la teta y el colecho).
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¿Duérmete niño?: La narcolepsia de mi hijo

Bebé duerme como un bendito. Eso es así. Podríamos ocultar que el óvulo ha sido donado… Pero no el esperma, ¡ah no! Porque en el dormir ha salido a Marido.

Bebé y Marido son de esas personas que siguen durmiendo a pesar de las horas que pasan, y una piensa que qué conciencia tan limpia tendrán. A veces creo que están despiertos y se hacen los remolones. Pero no.

Con las horas que duerme Bebé podría sacarme otra carrera. Y sin embargo no hago absolutamente nada de provecho.
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