Crónica de un parto: Carita de buda

Mi bebé no lleva ni cinco días en su forma de vida extrauterina que ya tiene varios apodos: Carita de buda (y es que tiene unos mofletes tan gordos que sobresalen con respecto al perímetro craneal, como si un hámster guardara la comida en los carrillos):

Gusiluz (me recuerda mucho a ese muñeco de nuestra infancia por la forma en la que pone las cejas al mamar como de sorprendido y la forma de su boca como de raya dibujada):

Carita de Feto, por sus movimientos a cámara lenta que parece que aún ande inmerso en el líquido amniótico, y Minisumo, porque tiene los ojos achinados y parece un luchador de sumo. Ah, y porque pesó la friolera de 4.800 gramos.

Pero vayamos por partes.
Continuar leyendo “Crónica de un parto: Carita de buda”

Cagar

Quería titular esta entrada con una variación de otra que escribí hace unas semanas, «La mujer que confundió una ventosidad con dolores de parto», de forma que quedara de este modo, «La mujer que confundió los dolores de parto con una ventosidad».

Y es que poco se ha hablado de lo que fluye por el interior de las embarazadas que no sea embrión o feto, es decir, de la mierda.

De ahí el título, así, sin eufemismos. Veréis por qué.
Continuar leyendo “Cagar”