Algunos «¡puaj!» de la maternidad

Pues sí, lo reconozco: soy doña aprensiva. No sé en qué momento de mi pasado se desencadenó el trauma, pero hay cosas que me dan mucho asquito.

Por ejemplo y así para abrir boca, las bocas. Sí señor. Nunca hubiera podido estudiar odontología.

Yo no suelo mirar a la gente a los ojos, sino al hueco que da paso al tubo digestivo. Si me preguntan de qué color tiene los ojos tal o cual persona no siempre acierto. Y esto, siendo oftalmóloga, tiene delito. Pero si me preguntan cómo son los dientes de tal o cual persona (una pala desplazada hacia detrás; un canino que sobresale hacia adelante como aquellos de la actriz Kistern Dunst; un empaste escondido que se aprecia cuando la persona ríe a carcajadas; la diastema que tiene Sobrina-Amada que me recuerda a Brigitte Bardot, así de guapa es; o la pala gris que tiene una de mis mejores amigas a raíz de un golpe) me los sé todos. No solo los dientes sino tamaño, forma y color de los labios.

Si a alguien se le queda un trozo de comida entre los dientes no puedo dejar de mirarlo hasta que se lo hago saber a la otra persona. Y si alguien lleva braquets en los dientes y come delante de mí, uf, he de hacer grandes esfuerzos por no sentir auténtico repelús. De hecho, yo tengo ambos caninos desplazados hacia adelante, la pala izquierda hacia detrás y la mandíbula superior cubre a la inferior de forma que, cuando sonrío, solo se ven los dientes de arriba. Todo eso se podía corregir con una ortodoncia. Pero la sola idea de llevar braquets es superior a mis fuerzas.

Pues bien, con el embarazo me he fijado en las acciones que algunas madres realizan de la manera más natural y que a mí me espantan. A continuación algunos de los «¡puaj!» más sonados.
*(Esta sección os recordará a los famosos «¡arggg!» de la revista Cuore).

Puaj 1. Oler el culo del bebé.

Hermana Mayor cogía a Sobrina-Amada cada cierto tiempo y ponía su nariz en su culo, ahí, sobre el pañal, para ver si se había hecho caca. Siempre me ha parecido repulsivo. Y además yo nunca he sabido distinguir cuándo el pañal estaba limpio si para mí siempre olía mal.
—Creo que ya está para cambiar— decía yo.
—Será un pedito— decía Hermana Mayor. Y efectivamente, yo nunca acertaba si la niña se había hecho caca. ¿Será que al ser madre se desarrollan superpoderes para distinguir con el olfato cuándo el bebé se ha hecho caca o no?

Si con el olor no le bastaba a veces metía un dedo por el hueco que había entre la pierna y el pañal, no sé con qué finalidad. ¿Tocar la caca directamente? Dicen que cuando OVObebé nazca tendré que cambiarlo muchas veces al día, pero mi miedo es no saber distinguir cuándo se ha hecho caca. Y temo estar cambiándole cada vez que aprecie un mal olor y gastarme el sueldo en pañales. O al revés, no distinguirlo y dejarle con el empastre durante horas. O lo que es peor, temo cogerle y ponerme su culo en mi nariz cada media hora como hacen la mayoría de madres.

Puaj 2. Comerse la comida de su boca

Tengo una amiga que se come las migajas chupeteadas de su bebé cuando caen al suelo o a mi sofá. Y el otro día le sacó un trozo de croissant enorme que se le había hecho bola y tranquilamente se lo zampó delante de mí. ¡Puaj, puaj y más puaj! También le limpia la papilla de la comisura de los labios con su dedo y después se lo chupa.
No sé si por el hecho de ser tu hijo desaparecen todas las restricciones y barreras entre uno y otro ser, pero creo que jamás haré algo parecido.

Puaj 3. Ponerse el chupete del bebé

Hermana Mayor se metía el chupete de Sobrina-Amada en la boca para limpiarlo si caía al suelo. Y luego se lo daba a la cría. ¡Puaj! ¿No se puede lavar simplemente con un poquito de agua?

Puaj 4: Comerse algo que ha chupado el bebé.

Los padres comen con total normalidad los restos de la comida de sus hijos por muy deteriorados-chupeteados que estén. Que el niño comienza a comerse un helado o polo pero lo deja a mitad, ahí va el intrépido padre o madre y se lo meten en la boca como si no hubiera mañana, con toda esa salivita flotando en su superficie.

A mí la saliva ajena siempre me ha dado mucho asco. ¿Será que al tratarse de la saliva de mi bebé la dejaré de ver ajena a mí?

2 opiniones en “Algunos «¡puaj!» de la maternidad”

  1. 😂😂😂😂😂
    A mí también me da asco q la gente se coma los restos de comida baboseados de sus hij@s…
    Y lo del chupete está totalmente desaconsejado, porque podemos pasarles bacterias de nuestra boca. Mucho más higiénico el chorrito de agua.
    Sin embargo, si me acerco su culete para ver si se ha hecho caca. Aún no he llegado a meter el dedo en el pañal, pero conozco a quien sí lo hace y ha salido con premio..🤣
    Me parto, Tina!

    Forza86

    1. Ja ja ja, ayer mi marido me dijo que me acercara al pañal a ver si olía mal, y lo hice y me dijo: ¿Ves como al final has caído? Creo que me tendió una trampa. Ja ja ja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.