Un otoño estéril

Parece ser que el otoño ha llegado a la ciudad de Valencia. Yo, que me vanagloriaba de vivir los veranos más calurosos y prolongados de la península, estoy asistiendo al septiembre más otoñal que recuerde.

Tras llegar de Cádiz el 22 de agosto me puse enferma. Tengo alergia a los ácaros y éstos se multiplican con la humedad otoñal. Y este año la humedad otoñal se ha adelantado. Así pues, podría decirse que tengo alergia al otoño. Y con la alergia llegan el broncoespasmo y la fatiga, y además las fosas nasales totalmente taponadas así como los oídos debido a una otitis serosa.

Me estoy medicando con un antihistamínico diario, un broncodilatador cada 12 horas, otro broncodilatador a demanda, corticoides orales durante una semana que ya he dejado, y dos pulverizadores nasales. Nada de eso ha acortado la duración de la alergia, y a día de hoy aún tengo síntomas.
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